sábado, 2 de abril de 2016

¿Discrimina el IRPF a las mujeres? Pues sí.

La realidad es la que es y cuando es injusta, desigual y nos discrimina sólo nos queda cambiarla.
¿Vivimos en una sociedad igualitaria? Pues no.
Sólo es un espejismo, una falsa apariencia que interesa que parezca verdad.
Hay leyes que discriman, y un ejemplo es el Sistema Fiscal en España que genera desigualdad entre mujeres y hombres.
El último año, además, una de cada dos familias monomarental o monoparental (53,3%) estaba en riesgo de pobreza y exclusión.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2579829/0/arope/maximos-pobreza-espanoles/2014/#xtor=AD-15&xts=467263
Nuestro IRPF premia y "subvenciona" desgravando a las declaraciones de la renta conjuntas si uno de sus componentes está en paro. En un 90% de estos casos es la mujer la que se queda en casa sin trabajo. El marido en España desgrava más por su ella que por sus hijos. A un matrimonio que no tiene hijos, el Estado les dice: si tú te vas a un empleo, y tú te quedas en casa, podéis hacer la declaración conjunta y desgravar por ello, a esta desgravación por tributación conjunta se llama “desgravación por esposa dependiente”, porque realmente ese es el sentido económico: un marido desgrava cuando la mujer no tiene ingresos.  Estas desgravaciones le suponen al Estado un coste de más de 1100 millones de euros sin contar la parte autonómica. Y se nos ocurre mejor forma de invertirlos. Además es una desgravación que crece, cuanto más dinero gane el marido, más alta será la desgravación.
¿Qué pasará cuando la mujer encuentre un empleo remunerado? Que echará cuentas y en esas siempre está hacienda. Cómo se quedará la declaración del proximo año para la unidad familiar, la pérdida de la desgravación y lo que por su trabajo tenga que tributar será una de las cuestiones que se planteará cuando le "salga" el empleo que casi con toda seguridad será con bajo salario y a tiempo parcial. Y si las cuentas no salen y los ingresos en casa son pocos tomará alguna de las siguientes decisiones: engrosar las cifras de la economía sumergida o puede optar por el empleo y tener que trabajar más de su jornada para completar los ingresos necesarios o quedarse en casa atendiendo los cuidados.
Si tomamos ahora a las unidades con un solo adulto casi en el 89% de los casos están compuestas por mujeres y sus hijos y una de cada dos están en riesgo de exclusión social.
Vamos a comparar ahora los dos tipos de familias, una familia monoparental y una familia de dos adultos con hijos. En el caso de la unidad monoparental la cuota que pagará la pimera será más alta que la que pague el padre por la familia con la paradoja de que la madre "sola", tiene que afrontar los pagos de servicios que cubran los cuidados (¿quién cuidará del bebé?) que en el caso de la familia los ejerce la "ama de casa". Es perverso ¿verdad?
Estos datos nos dan una idea de cómo y dónde nos quiere el Estado a las mujeres y todo lo que invierte para que eso sea así.
Además está el tratamiento laboral del nacimiento de un bebé en la familia. Es ella solamente quien tiene el permiso para su cuidado y será ella la que tenga el problema para ser contratada en edad fértil. ¿Qué pasaría si el padre también tuviera el mismo permiso para cuidar de su bebé? Si los permisos fuesen iguales para ambos, las empresas no tendrían ningún problema en contratar al padre o a la madre, si la ley nos tratase por igual, sería una sociedad más justa.
El escuálido y nunca desarrollado permiso de paternidad, esos 15 días, intransferibles, voluntarios y gratuitos los disfrutan el 82% de los padres. Está el permiso al que sólo puede optar por uno u otra, las 10 semanas del permiso de maternidad que son transferibles sólo en 1,7% de los casos son disfrutados por los hombres.
Las leyes deben ser examinadas bajo el prisma del impacto de género que provocan. Las normas deben aprobarse para que seamos iguales y reorganicen el sistema de los cuidados, porque las leyes protegen la maternidad, no a las madres.
La sociedad no puede permitirse el lujo de prescindir de la mitad de la población, de su talento y sus capacidades. Trabajar no es un privilegio, es un derecho que el gobierno debe proteger y si una norma pone trabas a su pleno disfrute, hay que cambiarla. A veces las discriminaciones son invisibles a simple vista.

@enelreves

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PPiiNA
Desiguales por Ley.

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